martes, 21 de marzo de 2017

En clave de Sol


Una guitarra y el mar.
¿Qué hace falta?.
Nada más.

Redondas, olas,
corcheas, espumas,
surferas las tablas,
el viento, la luna.

Violento está el sol
subido al tejado,
contando uno y dos
de uno a otro lado.

La arena, las plantas,
sonidos...,
ninguna.

Basura a destajo
quitar da trabajo.
¡Me sopla el badajo!.
¡No tires, carajo!.

El mar amarillo,
la arena azul,
el cielo está rojo
y la música...,
a seguido renglón.

¡Pues me siento en mi sillón!.

Sillón de hierba,
respaldo de piedra,
olor a tierra,
¡maldita galerna!.

Prisas y miradas,
grandes zancadas,
las tablas al agua,
mañana es..., mañana.

domingo, 15 de enero de 2017

Eguzkitan blai

Eguzkitan blai,
beti bezala,
eguzkiaren zain,
ez da normala.
Euria ta euria,
eten barik,
bihotzean zauria,
ez sendaturik.
Mendiak berdeak,
lore asko,
biharko ajeak,
gaurkoak zertako?.
Irria erakutsi,
ez zaitez egon goibel,
haserreari utzi,
be happy, my friend!

¿Para qué? Para.....aguas

LLueve en Bilbao,
como siempre,
nadie a mi lao,
mojo mi frente.
No uso paraguas,
los pierdo,
faltan piraguas,
lo entiendo.
Por la derecha, señor,
va Vd. tapado,
me importa un cojón,
hágase a un lado.
Me sacará Vd. un ojo,
tuerza su brazo,
eres un rojo,
se te ve el lazo.
El viento de frente
y su escudo delante,
no ve a la gente
y camina distante.
Lo que faltaba!,
mirando el móvil,
paso de cebra,
cuidado, automóvil!.
Sentido común,
no es nada común.

lunes, 7 de noviembre de 2016

UNA DE COLORES

Miro a la izquierda.
¡Rojo!.
¿Lo cojo o no lo cojo?.

Miro a la izquierda.
¡Rojo!.
¡Siempre prohibido!.

Lo vuelvo a mirar de reojo.
¡Rojo!.

Quiero hacerlo pero me siento cohibido.
¡Prohibido, prohibido, prohibido!.

¿Qué es lo que está permitido?

Quedarte en casa, en tu nido,
protestar sin sentido,
guardar celosamente tu líbido,
ser un niño consentido,
casarte y tener un marido
o trabajar hasta morir
sin hacer ni un solo ruído.

Miro a la izquierda.
¡Rojo!.

Se coge antes a un mentiroso que a un cojo.
Sin ser ni lo uno ni lo otro,
me sonrojo.
Policía, leyes, cárcel; todos tienen cerrojo.
No ven vigas, sino motas en tu ojo.

No queda otra que un desalojo forzoso.

Miro a la izquierda.
¡Rojo!.

Lo cojo.

sábado, 5 de noviembre de 2016

es TREN o


Así son los trenes,
así son los trenes:
unos van
y otros vienen.

Pasan sus revisiones
en una u otra estaciones.

En su encierro,
la alambrada;
pies de hierro,
pico y pala.

Cargan y descargan;
o se encogen
o se alargan.

Sillas llenas,
sillas vacías;
a veces tuyas,
a veces mías.

Olores intensos,
sudor de la vida;
fragancias, inciensos,
el viejo o la amiga.

Murmullos,
cortinas,
silencios,
rutinas.

Miles de palabras
surcan vagones;
millones de orejas
llevan tapones.

Cómplices miradas,
uniones, rupturas,
vidas pensadas,
presentes, futuras.

Ventanas, cristales,
moqueta, bombillas;
aspectos banales
de pie o en las sillas.

Destino seguro,
fin del camino:
¡hasta otra, Arturo!,
llego a mi destino.

Así son los trenes,
así son los trenes,
unos van...
...y otros vienen.

martes, 5 de julio de 2016

La pared muerta II

Ese tabique siempre estuvo ahí. Separando mi habitación del baño.

Mi padre construyó esa casa con sus propias manos. Salvo pequeños detalles que digamos, subcontrató, desde el suelo hasta el tejado, lo levantó él.
Nos lo repetía como un mantra cada comida.
Las piedras las trajo de Arendes, las tejas estaban hechas en Ortoro y todo el sistema eléctrico y de fontanería, lo hicieron codo con codo él y su inseparable Marcus.

Pasaba sus manos por la encimera de mármol de la cocina buscando algún defecto que sabía que no existía.
Repasaba con el dedo índice las vigas de madera cuidadosamente pulidas.
Arrastraba los pies por el suelo tras alguna imperfección. De hecho, sólo los arrastraba en casa; por la calle, parecía que fuera saltando.
Tocaba con sus callosas manos las delicadas paredes, raseadas después de haber sido raseadas con perlita, perliscayola y otros materiales a cual más moderno y preciosisita.

Luego, se olía las manos y aspiraba profundamente.
Yo hacía lo mismo cuando iba a escalar unas rocas cercanas.
Me encantaba el olor a roca porque, si, la roca huele.

Nunca permitió garabatos en las paredes.
No existían normas rígidas en nuestra educación pero esa, era inviolable.
Era como si, de alguna forma, él mismo se sintiera violado.
Nada de cuadros, ni fotos pegadas, ni apliques, ni nada.

Cuando mi padre murió, conservamos esa rutina en su honor durante largo tiempo. Parecía como si pretendiéramos de esa forma, mantenerlo vivo y, ......,
debíamos dejarlo marchar definitivamente.

Así que, un buen día, pasé la mano por la pared de mi habitación, la olí, inspiré profundamente, y decidí acabar con esa tradición de demasiados años.
Cogí un martillo y un clavo y..., lo hice.
La pared, sin más ni más, abrió su boca para mostrarme sus entrañas. Se formó un boquete de metro y medio.
Metí las manos para intentar sacar los cascotes y noté algo muy extraño. Me pareció tocar la mano de mi padre.
Seguí indagando, sacando trozos caídos de la pared en esa cámara de aire y empezaron a aparecer huesos, huesos humanos según supe más tarde.

Nunca me recuperé del todo al enterarme que todos los tabiques de la casa, las supuestas vigas, la parte baja de la encimera de la cocina, no escondían leyendas y trabajo, sino restos humanos.

Treinta y seis cadáveres consiguieron reconstruir a duras penas.
Tantos como años vivió mi padre en la casa.
Se fue cuando supo que los había contado todos, cumpleaños a cumpleaños.

El muy cabrón nos educó sobre paredes muertas cimentadas en su supuesta vida.

Nunca más me olí las manos después de escalar... .

La pared muerta I

Fraguando el cemento. Así los encontré en ese descampado.
Un montón de piedras apiladas y dos obreros.
Uno era de mediana edad, unos cuarenta. Podría ser el oficial, aunque acarreaba carretillas de un lado para otro como si fuera su primer día de trabajo. El otro, rechoncho, bastante más joven, fumaba apoyado en la hormigonera sin ninguna prisa.
De vez en cuando, un tercero mejor vestido, aparecía en una vieja furgoneta dejando más y más materiales.
Así estuvieron delante de mi casa a lo largo de una semana sin grandes avances en la construcción, a pesar de su afanoso ir y venir.

Mi mujer y yo, todas las noches, hacíamos cábalas sobre cómo sería la nueva casa: ¿de dos pisos o de tres?.
Nos preocupaba sobremanera que dejáramos de ver el pico de Caruto. Todas las semanas subíamos a disfrutar de sus extensas vistas y jugábamos a imaginarnos que en nuestra casa vigía gente diferente a nosotros. Escuchábamos el batir del viento contra las ramas de los árboles, el canto de los grillos al atardecer y, con bastante menos ilusión, el sonido intermitente de la hormigonera cuando había viento sur.
Nos gustaba escuchar, pero también nos gustaba imaginar. De hecho, es lo que más nos atraía. Así, imaginábamos que la casa nueva era para nosotros, que no perderíamos las preciosas vistas a pesar del intenso amor que profesábamos a nuestra guarida, como nos gustaba llamarla.
Bien desde casa o desde el pico, soñábamos constantemente. Y esos sueños siempre provenían de los sonidos.

Golpe a golpe de piedra, comenzamos a ver la primera pared. Muy larga, enorme.

Yo enfermé de repente con unos síntomas bastante raros. No me recuperaba y a los pocos días, Laura también empezó a sentirse mal.
No éramos muy de médicos. De hecho, siempre sanábamos a base de extractos de hierbas con olor a saúco. Olores, colores y sabores. Y, sobre todo, sonidos.
Ese era todo nuestro sentido de la vida. Eso, y nuestra huertita que aunaba a todos ellos.

Para cuando nos quisimos dar cuenta, el ruído de la hormigonera ya no existía. Ahora eran golpes de azada o pala, o yo qué se.
Y, poco después, mi mujer yacía entre esas afiladas paredes, paredes muertas como la muerte que albergaban.

Ya no había peligro de que no viéramos el pico de Caruto.
No iba a ser una casa de dos o tres plantas.
No oleríamos, ni veríamos, ni saborearíamos más nuestra vida.
Ni mucho menos, la escucharíamos.

Las paredes muertas de ese cementerio nos lo habían arrebatado.

BUEN CAMINO


Muchas piernas con dolor,
muchas más sonrisas de amor,
múltiples lenguajes venidos de diferentes bagages,
pieles morenas, blancas, rojas de sol,
entre tanta gente, hay un solo color.

No todos los días apetece compañía,
andar solo también alimenta el alma,
se piensa, se llora, se ríe de alegría,
con el único fin de llegar y pillar la cama
y no hace falta que sea un buen hotel,
vale cualquiera, un albergue, un cuartito, una esterilla,
que con los kilómetros hechos, todo sabe a miel,
un fruto seco, chocolate o una buena tortilla.

No hay un objetivo común en este camino,
unos andan por fé religiosa,
otros caminan para llenar su vida ociosa
y los demás se mueven buscando su propio destino.

No importan las vergüenzas, las dudas, no hay caraduras,
tan sólo historias, personas sin cerraduras.

Esta torre de Babel en tierra,
este caos ordenado por la necesidad,
humanidad, ayuda, nada de dientes de sierra,
pomadas, masajes, solidaridad.

Cuando el dinero abandona su reinado,
todos iguales de sucios, desharrapados,
descubres humanos, cuerpos desnudos,
sin trajes, sin clases, sin ningún nudo.

No hay miedos, políticas ni manipulación,
sólo cansancio, calma y educación.
¡Buen camino! como saludo, ¡vaya canción!,
es un buen tema para la reflexión.

Las diferencias las marcan las ampollas,
lo que compartes, la mesa, hasta las ollas.

Sigue p'alante amigo, no desesperes,
que la siguiente etapa termina en Mieres
y allí decides lo que tú quieres,
si sigues, te quedas o si recoges tus enseres
hasta que apuntes p'a casa o al horizonte,
por bosques, por playas o en medio'l monte.

martes, 14 de junio de 2016

Ni más, ni menos

Más hechos y menos cuentos.
Masonería barata en los gobiernos,
masticamos ley mordaza en los asientos.
Masacran refugiados sin descuentos,
masifican las urgencias, no lo entiendo.
Más colegios y menos conventos.

Más alegría y menos policía

Más derechos, menos impuestos,
menos palos, más consensos.
Más titiriteros y menos SGAEs y tasas,
más dinero pa'los pobres y menos pa'vender casas.
Más con rastas y menos que roben la pasta.

Más alegría y menos policía

Mastodontes caminando sobre algodones;
más currar y menos tocar los cojones.
Mastines con porras; menos gorras.
Más flores en los fusiles y menos misiles.

Más alegría y menos policía

Más femenino y menos masculino,
mass-media veraz, menos tertuliano locuaz.
Mástiles de una única bandera; hay muchos colores en primavera.
Máscaras sin identificación; menos impunidad y más educación.

Más alegría y menos policía

Masoquismo televisivo, más control evasivo.
Masajes en calabozos; menos destrozos.

Más alegría y menos policía

Masturbación colectiva es la única salida.

Más es menos...,
o, ¿era al revés?...

martes, 7 de junio de 2016

Caminos de ida y vuelta


Asier suele madrugar. Los peces, también.
En una pequeña estancia, enciende el fuego y pone la cafetera.
El olor a café recién hecho despierta a cualquiera.
No suele hablaar mucho. por lo menos, no más de lo estrictamente necesario.
Lleva demasiados años con la misma tarea y sabe que hay que reservar fuerzas para el cotidiano trabajo.
Una alacena con víveres alegra su desayuno.
¡Hoy parece que va a hacer un día espléndido aunque esta densa bruma apenas permite distinguir la proa!, piensa.

El olor a sal y el sol son habituales. Su rostro lleno de arrugas es testigo mudo de ello.
También, al izar las velas, la soga siente sus callosas y estriadas manos.

Un escueto "buenos días" son sus primeras palabras al cruzarse con Aitor camino de cubierta.
Es la segunda temporada que salen juntos a pescar y ya han aprendido a respetar mutuamente sus tiempos y silencios.

 Asier era un joven muy fiestero y parlanchín, pero su repentina y pronta viudedad y el mar le han ennegrecido.
En él ha encontrado el mejor aliado para su elegida soledad.
Viven en dos mundos contrapuestos: reducidos cubículos habitables de hogar flotando en la inmensidad del mar.
Compañía, la justa.
Esa dicotomía es la que da sentido a su vida.

A pesar de que ha sido una buena campaña, refunfuña en voz alta cuando ve acercarse el jdía de vuelta a tierra.
No le gusta el alboroto de la lonja de pescado, aún siendo un mal necesario.
Recogida de ganancias y espera hasta arrivar de nuevo a la mar.
Su caracter hosco no congenia bien con multitudes y algarabías.
¡Ya nos veremos!, espeta a modo de despedida a su cómplice compañero.

martes, 31 de mayo de 2016

La luna sublime

La luna.
Me parece una aceituna,
una, una, una.
¿Por qué no dos, tres o veinte
para iluminar a tanta gente?.
¡Demasiadas, seguramente!.
Pero, ¿cuántas son realmente?.
Yo conozco la nueva, la llena
y hasta la creciente.

Todas influyen en el mar,
los suicidios
y en lo que ellas llevan en el vientre;
por lo tanto,
no es cosa corriente.

Con luna sin sol
o sol sin tierra,
nos mojamos en alcohol
o nos vamos a la mierda.

Mirad a la derecha,
a la izquierda,
andando, en coche,
de día, de noche.

Buscad a la luna,
la luna no cuerda
y que su locura os guíe
por un camino de tierra
a la felicidad más inmensa,
blanca, pura..., sempiterna.

Alabanza a la mamá..., y muchas cosas más

La mamá descansa
tapada con la manta.
En la almohada, aplasta la cara,
cansada, agotada, machacada.
La tarea del día ya está hecha,
no pagada
y la pareja, acostumbrada.
Ella, con ganas de nada.

La cabeza no para:
¡la tarea de mañana!,
¡niña, ataca la tostada,
no seas malcríada!.
Las demás en la parada
y tú, ¡tan retrasada!,
¡hala, hala, hala!.
Llevas la merienda preparada:
pan con manteca y ensalada.
¡Acaba toda,
sin dejar nada;
no vayas a enfermar,
mi niña amada!.

Todas las mamás equiparadas:
la asturiana, la cántabra, la murciana,
la maña, la vasca, la catalana.

Atenta a las noticias,
¡otra mujer asesinada!.
Nada avanza,
nada, nada, nada.
La alimaña mandaba,
ella callaba.
A la mañana la mata,
¡así no le delata!,
¡basta ya, basta!.

Baja a la compra,
compra barata.
Lo que sea:
gata, pata,
rata o garrapata.
¡Lo que ahorra la muchacha
para no vaciar la buchaca!.
Toda, toda, de rebaja.

Y, la casta...,
¿cuánta pasta gasta?.
La nuestra, la vuestra,
la de la madrastra.
Calaña agarrada,
rácana, tacaña.
¡Me toca hasta la castaña
y la aledaña!.
A esta patraña,
caña, caña, caña.

Las mismas historias en Canadá,
en Austria o en Atlanta.
¿Por qué tantas?.
Atascadas las gargantas
y..., ¡aún cantan!;
una sonata, una balada
a la guitarra acompañada.
¡Nada queda, nada!.

¡A las barricadas, camaradas!.
Que nada da más gozada
que la batalla ganada
a la gentuza canalla.
¡Vaya, vaya, vaya!.
¡Hala..., a la playa!.

Carmen (descripciones desde el espacio)

A Carmen siempre le ha encantado ese rincón de la cafetería. Es su zona de seguridad.
Una pared en ele la protege a la vez que le sirve de sala de control.
Todo lo que allí ocurre no escapa a su escrutinio:
. la señora de las ocho menos diez que siempre tiene prisa; pide el café templado, inunda todo el bar de Channel 5 en su visita al baño y sale apresurada tras apurar la taza de un trago y dejar el importe exacto encima de la barra con un escueto "adiós".
. o el señor de bigote arreglado que pide un carajillo y, tras tomarlo, deja de temblar.

Nada se libra de Carmen.
Le cuesta soltar el periódico aunque la inquieran con incisivas miradas.

Ahora, ya es anciana. Pero, después del tiempo que lleva acudiendo allí a diario, no le parece que haya cambiado tanto.
O no quiere creer que sea así.

A pesar de tanta protección, ella parece ser un adorno más en ese anacrónico lugar...

Los hombres-lobo (paradojas I)

Esta luna hueca
con su oscura luz
y su inexpresiva mueca,
hacía brillar mi inerte testuz.

Reflejos de un ayer presente,
memorias de un futuro ausente,
candente,
viviente...,
resplandeciente.

Como un sordo aullido,
sólo en esas claras noches,
soltaba mi oculto alarido,
muy precavido,
lejos de personas y coches.

Los hombres-lobo somos así,
personas todo el tiempo
desde los pies a la nariz
esperando el longevo momento.
Ese es nuestro eterno nacimiento.

Salimos, buscamos, gritamos,
nunca nos damos las manos.
Encontrarnos sería fatal;
pelearíamos hasta el preludio final.

He aquí nuestra paradoja:
llamarnos desde la lejana cercanía,
escondidos entre las hojas
antes de que llegue la mañana del día.

Después, vuelta a la mutable rutina,
como personas locamente cuerdas,
hasta la siguiente luna,
aunque..., nunca lo recuerdas...

lunes, 23 de mayo de 2016

El Tiempo

Futuro, pasado, presente;
yo los nombro igualmente.
No tiene significado alguno
más que para cada una y uno.

Entre otros muchos inventos
hemos creado este cuento:
relojes, fechas, almanaques,
la hora de los sucios ataques.

Al levantarnos comienza
con el despertador y la alerta.
Corren segundos y horas.
¡Qué pierde el turno, señora!.
¡Rápido, rápido, Mariajo,
se oye en la iglesia el badajo!.

Siempre escuchando sirenas,
hasta en comidas y cenas.
¡Cerramos a las ocho!.
Ya suena el horno, ¡el bizcocho!.
¡Las dos y diez,
hala, todas a comer!.

Tengo cita a las tres
y yo masajista a las cuatro.
¡Me voy, me voy, que pierdo el tren!.
¡Búscate otro más barato!.

El diecisiete no puedo;
he quedado con Alfredo.
Si eso.., después del veinte,
¡a menos que todo reviente!.

¡Necesito vacaciones!.
Cuatro tempos las canciones.

Tic, tac, tic, tac,
el tiempo también es la edad,
pero, no sólo eso; ¡escuchad!,
..............................................
¡es algo más!.

¡Enhoramala, enhorabuena!,
noventa y nueve tenía la abuela.
¡Mmh!, casi, casi llega a los cien.
¡Si se encontraba muy bien!.

El metro va con retraso,
así, ¡no llego al trabajo!.

La casa.., un poco cara.
¡Bah!, en veinte años.., pagada.
Y, cuando la niña sea mayor,
viajaremos a Nueva York.

¡Una pena lo de Antonio!,
tan jóven y muere de insomnio.
Y, ¡cuántos sueños tenía!.
¡No somos nadie, María!.

Perspectivas, proyectos, planes,
expectativas a raudales.

Si, sólo hay que vivir el momento:
un abrazo a tiempo,
un mensaje a destiempo,
solventar un contratiempo...

martes, 17 de mayo de 2016

RE-PRESIONES

Las relaciones de pareja
son una cosa compleja;
uno con una, una con uno,
uno con uno, una con una,
no hay diferencia ninguna.

Algunas personas no comprenden,
muchas más de las que dicen
y con sus miradas ofenden
a binomios muy felices.

Ya van demasiados años
de recibir muchos daños,
palizas, golpes, acusaciones,
escucharles decir: enfermos, chupapollas, maricones,
bolleras, comecoños, chicarrones.

Y, en silencio, sin hacer ruído,
sufrir eso, como si no han oído.

Es verdad que hay logros
legislados pero, pocos y sordos.

Así, el día del Orgullo Gay
es lo único que hay
donde enseñan sus verdades
libres, grandes, sin edades;
con poca ropa o mucha
que de eso se compone la lucha,
de pelear por derechos
enseñando culos o pechos,
dividiendo con quien quieran los lechos.
Esos, esos son los verdaderos hechos.

Y, si al leer mis palabras
a alguien le suenan los oídos,
casi mejor que se abra
y revise sus prejuicios vendidos,
ya que quien es el enfermo,
el capullo, el paquidermo,
es sólo ella o él, y no Clara ni Guillermo.

martes, 10 de mayo de 2016

Jugando, jugando...

Mamá canta la nana.
A la mañana,
la gata salta,
más alta, más alta.

La llama abrasa,
la plaga arrasa,
nada pasa.

Baza a baza
parta la baraja;
ya salta la banca.
La vasca trabaja
para ganar la pasta;
la casta, la gasta.
La plata a la saca.

Aparta la rasta,
clava la caja,
paga la casa
nada barata:
la vasalla
a la planta baja,
¡vaya barrabasada!.


Las tartas blancas,
las varas lasas,
carnazas falsas,
aplastan masas,
agasajan plantas,
afanan mantas,
 arañan,
machacan,
arrastran.

Acampadas apartadas,
la plaza asalvajada,
la pancarta alta,
¡hazla callar!.
Aparta la manada.

Armas cargadas,
vallas, alambradas.
¡La placa, la placa,
la placa manda
a patadas!.

Al alacrán a Saldaña,
Malasaña,
Matalascañas,
a cascar castañas.
¡Basta, llama a Sagasta!.

¡Vaya patraña
la atrasada Aspaña!.

martes, 9 de febrero de 2016

Ya

Más limpios cielos
y menos miedos,
menos sucios mares,
bastantes más bares,
más tierras
y menos mierdas,
más soles
y menos goles,
más gente
y menos "miente"...

jueves, 24 de diciembre de 2015

Sin Pi-edad

Sin piedad. Así se trata a la gente según va cumpliendo años. ¿Por qué?.
Para alguien de veinte años, alguien de quince es un crío o una cría.
Para alguien de treinta, alguien de veinte es un yogurín.
Para alguien de cuarenta o cincuenta, un/a de treinta es un bombón,
pero para alguien de treinta, un/a de cincuenta es un pureta.
Y así podríamos seguir indefinidamente.

Etiquetas sociales, pertenencia a un grupo, demarcación, límites, fronteras, separaciones, disociaciones, exclusión, humillación, menosprecio, juicio de valor, homogeneización, crítica, culpabilidad, minusvalorar, encasillar, apagar.
Todas estas y muchas otras palabras me vienen a la cabeza cuando percibo cómo tratan otrxs mi edad, la cantidad de años vividos.
Y me produce, fundamentalmente, pena. Pena, porque todas esas personas que me desechan para determinadas actividades o funciones o actitudes, se pierden conocerme. También lo lamento porque no me dan la oportunidad de conocerlas a ellas. ¡Por un número!

Para mi, la edad no existe. Es un invento más, como el día de San Valentín, o el Día del Padre o la Madre. La edad no existe porque no es. Porque, claro, la edad viene de la mano con adjetivos de todo tipo, a saber: joven, niño, viejo, mayor, pureta, yogurín, madura, dinosaurio, carcamal, abuela, además de los típicos cuarentón/a, cincuentón/a... .

En el mundo agrícola parece que está aceptado como joven hasta los cuarenta.
En cambio, para un "joven" universitario, alguien haciendo la carrera con cuarenta y pico sería, cuando menos, un puretilla.

Además, cada una de nosotras tiene una percepción distinta acerca de lo que considera joven o vieja respecto de otra persona. Nuestros intereses son variablemente distintos.

Entonces, ¿por qué esa obsesión por los años...?

No es ninguna nec-edad la notori-edad que está adquiriendo este tema. En esta soci-edad de precari-edad donde prima la propi-edad privada, donde todo es nov-edad. Donde la enferm-edad se cura según la antigü-edad, donde se premia la sol-edad por obligatori-edad, esta suci-edad donde la vari-edad es una nimi-edad, esta saci-edad donde la fals-edad no produce ninguna contrari-edad...,
...esta sociedad Sin Pi-edad,,,

sábado, 19 de diciembre de 2015

RAP.................A Polvos

No estoy bromeando
pero lo haré rapeando.
Alimentación y soberanía
no es ninguna utopía,
y para demostrarlo
vamos primero a explicarlo:
en la agricultura convencional
siempre nos pasa igual,
que ensuciamos la tierra
con un montón de mierda,
pero no de animales,
sino de químicos fatales.
Intentando matar al bicho,
¡que no es así, que ya te lo he dicho!.
A la tierra, amor y cuidado
y todo lo demás vendrá dado.
Que se trata de eso,
de que no te la den con queso.

Y, ¿quién convence a la gente
para pensar diferente?.
Hay que llamar al sindicato
que nos sale más barato,
y que hable con el gobierno,
a ver si lo pone tierno
y dejan de legislar
para el gran capital.
¡Queremos intercambio de semilla!,
es una cosa bien sencilla.
Y comer lo que producimos,
pero eso..., ya se lo dijimos.
Y lo mismo con los pastores
y con los pescadores;
¡artesanas, artesanos,
me los quitan de las manos!.

Hay que atacar el problema de raíz
y dejar de mirarse la nariz.
Desde las instituciones
hay que cambiar direcciones
y mirar otros modelos
que no están tan lejos:
"la agricultura familiar",
no estaba del todo mal,
sólo que ama estaba en la cocina
y aita en la tasca vecina,
después de currar a saco,
y ama en casa por si acaso.
También ha currado lo suyo
y el día entero, ¡capullo!.
Hay que cambiar estructuras
desde unas mentes maduras,
dignificando personas,
gordas, flacas, remolonas,
compartiendo, conciliando,
repartiendo, disfrutando.

¡Comer lo que producimos!.
Una y otra vez lo repetimos,
porque necesito saber lo que como
y, lo tomo o no lo tomo;
y conocer de año en año
qué es lo que no me hace daño,
sin engaño,
sin acatar lo que dice el rebaño.

Y, para que la pena merezca,
que crezca lo que crezca,
lo que de la tierra salga,
valga o no valga,
que para que esto sea sostenible
hay que dejar el monte libre
y, ¡a ver lo que crece!,
pero no lo vendas a trece.
Compra barato, vende caro.
No voy a pasar por el aro;
sólo quiero un precio justo
y quedarme tan a gusto.
Compro, compro, vendo, vendo,
y fiel a mis principios me mantengo.
Y mucho mejor entre varios,
sin grandes gastos bancarios,
que entre baserris nos apañamos,
comida, negocios o..., sólo estamos.
O vendemos a los urbanitas
repletas de verdura cestitas.

Y una cosa te digo, ¡escucha,
no abandones la lucha!,
que la pelea campesina
es la mejor medicina
para la soberanía alimentaria
y que no te tomen por paria.

¡No nos importan los cartuchos,
que somos muchas y muchos!.

Compartir conocimientos
sin tantos miramientos.
No guardarse secretos
como si fueran amuletos,
y escuchar a los abuelos
que saben mucho de suelos.

Así, si mengua la luna
no siembres cosa alguna;
si la primavera es fría,
tendrás cosecha tardía
y si hay frutas en la huerta
tendrás amigas en la puerta.

Ajo, sal y pimiento,
y todo lo demás...........CUENTO.

martes, 10 de noviembre de 2015

Oda a la diéresis


Dejadme que me santigüe
y pida algo que mi dolor amortigüe,
un ungüento, una pomada, algo de jengibre,
algo que mi cura atestigüe
y que me haga sentir libre,
volando sin volar como un pingüino
o secándome al sol como un baduino,
pero que mi futuro averigüe
para que así mi alma apacigüe
y, tirado el dolor por el desagüe,
encementarme......, y esperar a que fragüe......

La vergüenza y el desnudo


Vergüenza. ¡Vaya palabra!

Empezamos mal. Una palabra con diéresis; de esas de las que hay dos docenas en el idioma castellano. Y, por si esto fuera poco, su significado.
Tanto así: pudor, recato, turbación del ánimo por timidez o por la conciencia de alguna falta cometida o acción deshonrosa o humillante.

¿Nacemos con vergüenza? No, claro que no.
La vergüenza es algo adquirido, social. Pasamos vergüenza porque sentimos la mirada del otro/a, porque proyectamos su pensamiento o, simplemente, porque sabemos que nuestro acto no es aceptado socialmente como lo que se considera "normal".

¿Por qué nos da vergüenza mostrar nuestro cuerpo desnudo? Solo es piel. Lo único natural es la piel: dermis, epidermis, hipodermis. No hay más.
Menos es más, claro que si.

Al fin y al cabo, nacemos desnudos y morimos........, pues depende.

Yo no acabo de ver lo de los muertos bien vestiditos y arreglados para presentarse ante la "nueva vida". 
Somos materia orgánica y nos descompondremos igual con ropa o sin ella.

Hasta la "santísima iglesia católica" (me niego a poner mayúsculas) lo refrenda:
"Polvo somos y en polvo nos convertiremos"

Amén.....

martes, 20 de octubre de 2015

Justiprecio

Cuando lleno de refugiados en el mar se hunde un pecio,
siento mucha lástima y además, hacia ellxs, mucho aprecio,
por su valentía para huir de la guerra,
por sus malabarismos en el trapecio,
para llegar a una costa tranquila,
a un país sin un tan alto precio,
y entiendo que solo se puede ser un necio,
si no se siente hacia los gobernantes del viejo continente, desprecio,
por su arrogancia, por su constante menosprecio,
hacia vidas humanas vecinas con un porte recio,
solo porque alli no hay coltán, lutecio o tecnecio,
por eso en mis críticas, arrecio,
por tener que pagar encima un sobreprecio.
Salud, camaradas!!!

martes, 16 de junio de 2015

Problemas de lateralidad

En estos momentos de cambio ficticio
de movimientos consistoriales,
casi al llegar al nuevo solsticio,
no dejamos de recibir nuevas editoriales.

Un poco más de lo mismo:
acusaciones, excusas, intrigas, transfuguismo, recolocaciones,
mucho, mucho, pero mucho cinismo.

Unos siguen anclados en la más rancia derecha,
defendiendo privilegios y mi bolsa llena,
destrozando vidas con una flecha,
engordando y engordando como una ballena.

Otros pretenden ser la alternativa,
con nuevas ideas y mucha ilusión,
y se encuentran con incendios en archivos y mucha lavativa,
a eso se le llama traición.

Y otros pretenden ser de algo la llave,
no son derecha ni izquierda,
son los buenos, los que tienen la clave.

Pues por mi, ¡que se vayan a la mierda!

Derecha, centro, izquierda,
personas, familias, realidades,
política, abusos, recortes sociales,
¿o gente alegre, niñxs contentxs y adios a las desigualdades?

¿¿¿¿Problemas de lateralidad????




viernes, 15 de mayo de 2015

China, más o menos....

Madrid, Barajas. 24 de Agosto de 2007.
Moscú, Domodévodo. 25 de Agosto.

A la mañana, antes de llegar al hotel, tomamos un café o algo que se le parece en un puesto ambulante de la calle. Una señora arrastra un carrito donde lleva todo lo necesario: agua caliente en dos termos grandes, sobres de café, de azúcar, y algo en polvo que queremos creer que es leche.
Después, cogemos el metro. Los vagones se retuercen como si fueran muelles. Hombres fornidos, mujeres de piernas interminables. El metro, bastante viejo en si, pero muy funcional.
Después de un largo paseo en busca del hotel cargados como mulas, llegamos a nuestro destino.
Del hotel a la ruta turística.
Gozamos mucho al llegar a la Plaza Roja. Sus palacetes parecen sacados de algún cuento para niños, edificios que parecen helados de chocolate, de piña, de melocotón...., de frambuesa.
El grupo funciona. Piro nos saca de algún que otro aprieto gracias a su dominio del inglés. Jaume es la energía del grupo, incansable, inagotable. Clhoe pone el punto de romper distensiones. Su forma directa de atacar los problemas, esa naturalidad, hace más llevaderos muchos momentos. Adríán se me descubre como una persona con gran personalidad y una vasta cultura. Yo, Cano,  aporto mi granito de arena en lo que puedo.
Nos choca el contraste de ver una nueva burguesía dentro de lo que hasta no hace mucho era un régimen comunista. Los nuevos ricos se adueñan de Moscú.
Los puestos callejeros vendiendo perritos calientes, kebacks y refrigerios varios se multiplican por la ciudad.
Vimos máquinas de reciclaje de latas que devuelven dinero a cambio.¡Lástima que no sea extensible ese sistema a las botellas de cristal que hay tiradas por el suelo en las calles!.
Volamos dirección Beiying.

Beiying, Aeropuerto. 27 de Agosto.
El cambio con el euro viene a ser de unos diez yuanes por cada euro.
Sirva como ejemplo: una cerveza de 600 ml cuesta 3 yuanes.
Así las cosas, regamos siempre la comida con la cerveza local, Tsingtao. Nos resulta lo más cómodo, más aún que pedir agua. Será una parte esencial en nuestra alimentación. El calor y la humedad reinantes lo antojan propicio.
¡Dormir!. Una de las cosas que más echaremos de menos en este viaje será eso, dormir. Eso....., y el pan.
Intentar aprovechar al máximo los días es lo que tiene. Realmente, es que no apetece dormir. No queremos perdernos absolutamente nada.
Al día siguiente, alquilamos unas bicis y nos metemos de lleno en Beiying.
Todo fluye. Nadie se enfada. Ni un mal gesto siquiera. El tráfico se autoregula por un uso continuado del claxon. Al final, te haces a todo. No hay más remedio.
Próximo destino: Guilin.

Guilin, Aeropuerto de Liangjian. 29 de Agosto.
Llegamos al aeropuerto de Guilin a las dos de la mañana. El aeropuerto bastante decrépito, casi como abandonado y lleno de zonas en obras.
Salimos al exterior con una única nota con la dirección del hotel escrita en mandarín que, amablemente, nos anotó la chica de recepción del hotel de Beiying. Enseñamos la dirección del hotel al chofer del autobús y accede a llevarnos por el precio de 25 yuanes por persona. Nos parece justo.
Llegados a destino, aunque no muy convencidos, bajamos del autobús y nos encontramos en medio de la nada, bueno, en medio de una calle que estaba en medio de una ciudad, que está en medio de la nada, o sea, eso. Preguntamos a dos chicos que están en la puerta de un edificio y nos llevan a una callejuela estrecha cercana donde varios de nosotros empezamos a desconfiar. Finalmente, consiguen que nos abran la puerta y subimos a la cuarta planta con ellos. En el hotel, hostal, ? nos dan las llaves de nuestras habitaciones y, tras dejar los equipajes, acordamos invitar a los dos chicos chinos a tomar una cerveza. Tsingtao, claro.
Bajamos con Yao y Mong y, en una calle cercana, entramos a un bar de unos conocidos suyos a  beber cervezas con unas pocas raciones de caracoles, cangrejos y pinchos varios hasta bien entrada la noche, casi hasta que nos echan.
Al pie del cañón nos quedamos los tres mosqueteros: Jaume, Adrián y el que escribe. Contando claro, con la inestimable compañía de nuestros amigos Yao y Mong, además de una simpática camarera del bar que se unió a ese extraño grupo. Abandono de la última componente del grupo. Nuestros dos amigos chinos no hacen más que insistirnos en que nos vayamos al hotel. ¡Let´s go, let´s go!, repiten sin cesar cada vez que terminamos una cerveza.¡Pi jou, pi jou!, les replicamos. Nos vamos a dormir cerca de las seis de la mañana.
Desayunar a la mañana y empezar con picante golpea al estómago más rebelde.
Un paseo por aquí y por allá y nos adentramos por callejuelas imposibles que conviven a veinte metros escasos de modernas edificaciones con absoluta naturalidad.

Siguiente día. A las diez y media nos vienen a recoger al hotel, hostal, ?, para bajarnos el río Li en dirección a Yangshuo.
Resulta que hay precios oficiales para los habitantes de allí y precios diferentes para los turistas.
El viaje en barco del estado ( el único permitido a los turistas) costaba doscientos cuarenta yuanes por persona. En el embarcadero conseguimos que nos lo dejaran en ciento cincuenta yuanes pero ilegamente.
Bellísimos paisajes. Enormes montañas alrededor, cubiertas de vegetación hasta la misma cima, bosques de bambú, un tráfico intenso de embarcaciones río arriba y río abajo y pequeños pueblos de madera. Parecía como si las casas salieran de la tierra y crecieran cual vegetal que se riega y germina.
Comienzan los bailes de barcos. Al de poco tiempo, nos trasladan a dos pequeñas embarcaciones a motor construidas con cañas de bambú hasta que nos vuelven a trasladar a otra lancha. Tras todos estos cambios, apresuradamente, nos indican que nos bajemos y montemos en una moto con un remolque y varios asientos para llevarnos a los cinco. Las mochilas continúan río abajo en la embarcación. Llevamos el pasaporte y....., gracias.
El patrón de la lancha nos hizo un gesto de saludo militar indicándonos el curso del río y, posteriormente, las dos muñecas superpuestas una encima de la otra ( la lanzadera del estado escudriñando todos los rincones para descubrir lanchas ilegales y posible pena de cárcel).
Con un contacto telefónico constante tienen localizada la lanzadera estatal constantemente y, en base a ello, organizan sus recorridos.
¡Hola Yangshuo!.
Parece un pueblo más turístico de que venimos buscando. Directos al Youth Hostel. La relación calidad-precio de esta cadena está bastante bien proporcionada.
Paseo un rato y llegamos a una plaza donde decenas de puestos humeantes muestran al viandante los productos que ofertan. Pescados vivos en sucias cubetas esperan agonizantes su final, decidido de antemano. Ranas, gallinas, ratas secas estiradas que parecen murciélagos, patos muertos pelados.... .
Al final, nos sentamos en uno cualquiera de ellos. Pedimos pato, pescado, arroz en alguna de sus variedades y una mezcla de vegetales salteados. Los wok funcionan a una velocidad de vértigo.
Ha sido un día muy largo. Los días dan para mucho. Lo malo es que, a veces, las noches también. Jaume y Adrián roncaron a placer ese día.
1 de Setiembre.
Marcamos una ruta, alquilamos unas bicicletas y...., dirección a Fuli, un pueblecito bastante más pequeño que Yangshuo (de hecho, creo que pertenece a él) y, esperamos, bastante menos turístico. En fin, en Fuli había un mercado agrícola ese día, lo vimos de pasada en las bicis y dimos una vuelta por el interior del pueblo, comimos algo y disfrutamos del paisaje: verde que te quiero verde, hombres y mujeres trasegando en sus espaldas pesadas cargas (desde comestibles a azulejos) con una barra de bambú con el peso repartido en dos canastas.
Volvimos a Yangshuo y devolvimos las bicis. Empezamos a estar un poco hartos de Yangshuo.
2 de Setiembre.
Cuando me levanto, tengo los dos oídos taponados. Mi querido padre al que también se le taponan habitualmente, trasladó a su hijo tan preciado legado. ¡Joder, papá!. Día sin contratiempos.
Al siguiente día, dialogamos largo y tendido sobre cómo organizar el resto del viaje. Había múltiples opciones: la isla de Heinan, la provincia de Ghizou.... . Al final, entre todas, surge una nueva:
Pign´an.
Llegamos a Pign´an el 3 de Setiembre. Es una aldea donde vive una minoría étnica que resulta ser la mayoritaria en China: los hen.
Vestimentas de vistosos colores, mujeres afables que, a nuestra llegada, se apilan en torno a nosotros para intentar cargar nuestras mochilas y a nosotros mismos en unas sillas que llevan entre dos de ellas con un par de palos en medio de sus hombros. El poblado se encuentra en plena montaña, como pidiendo permiso a la abundante vegetación para levantar sus preciosas edificaciones de madera. Ambas se piden permiso para crecer. Ambas se respetan.
Interminables escaleras de piedra serpentean por la montaña para acercar a sus habitantes hasta las casas y miradores que observan kilómetros de bancales de arroz y otros cultivos alrededor del poblado, casi desde el cielo. Es como si el tiempo se hubiera detenido, como si los relojes no fueran necesarios, como si los calendarios sobraran. Una inmensa paz lo envuelve todo. Hasta las gotas de agua que caen de los tejados, parecen hacerlo a cámara lenta. Las voces parecen mitigadas. La niebla va y viene sin hacer el más mínimo ruído. Alguna mosca que curiosea en mi habitación, rompe momentáneamente esta calma.
Allí, conocemos a Liao. Habla muy bien inglés ya que había estado estudiando en el extranjero para perfeccionarlo. Nos comenta que en el poblado viven tres familias que se reparten el trabajo. Una familia lleva el hospedaje, otra el tema de la restauración, comidas, etc.., y la tercera es la encargada del transporte de las gentes y sus equipajes.
Cuando llegamos, intentaron en vano subirnos los equipajes y a nosotros sentados. Nos negamos porque nos pareció humillante para ellas y subimos andando cargando con nuestros equipajes las aproximadamente quinientas escaleras hasta el pueblo. Resulta que lo que conseguimos fue dejar sin el sustento a una de las familias. Hay muchas veces que no sabes cómo acertar. En fin.... .
Dos días más tarde, decidimos nuestro próximo destino: Sangyang.
5 de Setiembre. Sangyang.
Un día fue suficiente en esta población. El tiempo suficiente para formar una expedición a la estación de tren a unos seis kilómetros del pueblo para conocer horarios y fechas hacia Heinan.
Un empleado de la estación, con la ayuda del diccionario y grandes dosis de paciencia por su parte nos facilitó horarios impresos en una hoja, precios y días disponibles.
Próximo destino: la isla de Heinan.
Primero tenemos que tomar un tren que, tras diez u once horas, nos dejará al final de su recorrido en Zhangjiang. Desde alli, tres horas en autobús para coger el ferry que nos llevará a la isla. El ferry, casi unas dos horas.
Subimos al tren y alucinamos. La verdad es que yo, antes de venir a China, me leí un libro (China para hipocondríacos), donde el escritor o escritora, no recuerdo, narraba su experiencia de dos o tres meses por China y, entre otras cosas, contaba un viaje largo en tren que hizo y sus peripecias. La descripción era bastante acertada.
Atravesar los pasillos del tren era harto complicado. La gente se apilaba tumbada en posiciones imposibles, otros dormían de seis en seis cabeza con cabeza en mesas de apenas medio metro cuadrado. Entre vagón y vagón, gente tumbada en el suelo, encima del lavabo, debajo de él. Algún vagón de éstos, tenía viejos ventiladores. Otros, ni eso. Nadie se quejaba. Sólo estaban.
En esos trenes, sólo venden billetes de asiento normal y, una vez en él, se puede negociar un suplemento para dormir en litera o cama. Lo hacemos ante la imposibilidad de encontrar un pequeño hueco para aposentarnos.
Nos llevan varios vagones más adelante, nos señalan cinco literas, separadas todas ellas en cinco compartimentos distintos en los que hay tres alturas. No equidistantes, no. Entre la de abajo y la de enmedio, un espacio aceptable. Entre la de enmedio y la de arriba, un espacio digno. Y, entre la de arriba y el techo...., lo que queda. Vale, chicos, hasta mañana.
Y ya estamos en el ferry. Creo que es 7 de Setiembre.
El ferry se cae a trozos. Todo el hierro que lo sustenta está tan podrido y oxidado que, apoyarse en la barandilla, resulta temeroso. Levamos ancla y partimos rumbo a Haikou, al norte de la isla.
Alquilamos un coche para recorrer la isla a nuestro libre albedrío. Cogemos la autopista del este por la costa (Eastern Expressway) y tras unos ciento cincuenta kilómetros, nos detenemos en un pueblo costero para tomar contacto con el Pacífico.
En una película que vi hace tiempo, "Cadena Perpetua", los dos protagonistas principales (Morgan Freeman y Tim Robinsson) dialogan sobre qué harían si fueran libres y pudieran salir algún día de la cárcel. Tim Robinsson, en una magnífica interpretación, le comenta a Morgan Freeman que él se iría a un pueblo del oeste de México llamado Ciguatanejo. Ante la pregunta de por qué, contesta que está en la costa bañada por el Pacífico y que dicho océano le encanta porque dicen que no tiene memoria. El no necesita que nadie ni nada le recuerden su pasado. Yo, no por la misma razón, pero también tenía ganas de conocer el Pacífico.
Al atardecer y, ante la amenaza de lluvia, terminamos en Sanya. sabemos que allí hay un Jouth Hostel y lo buscamos.
Los puestos callejeros que llevamos viendo a lo largo de todo el viaje, cuidan aquí bastante más la higiene y la presentación. Se nota que es una zona casi exclusivamente turística y, quieren que siga siéndolo.
11 de Setiembre. De nuevo, rumbo a Haikou.
Tras una media hora de viaje, empiezan las complicaciones. Atardece y sólo tenemos un foco operativo en las luces del vehículo. Además, se pone a llover y la carretera es muy sinuosa llena de constantes curvas. Tres horas y media más tarde, hemos llegado más o menos a la mitad del camino y hemos recorrido apenas ciento sesenta kilómetros.
Se despierta el resto del grupo y entramos a tomar una cerveza a algo más parecido a una casa familiar que a un local de restauración. Pasamos dentro y pedimos unas cervezas. Casi antes de que nos demos cuenta, están troceando un pollo, cocinando arroz y calentando agua con aceite y alguna especia para cocinar el pollo en el centro de nuestra mesa. Traen verduras para echar el caldo, salsas varias, ajo picado.... .
Lo curioso de esta cena es que además de darnos de comer, intentan educarnos en lo que ellos consideran buenos modales en la mesa.
Nos muestran que echar la sal con la mano no es apropiado. Que la cerveza no se debe beber a morro como hacemos nosotros, sino servirse en pequeños vasos. Que, cuando se brinda (que se hace a menudo), se bebe todo el contenido de una sola vez. Que un comensal sirve a los demás antes que a él mismo. Que determinadas salsas son para determinadas comidas y no se utilizan aleatoriamente. En fin, que la cena resulta muy educativa en una casa muy humilde.
12 de Setiembre. Ultimo día en la isla. Esa noche cogemos un avión de vuelta a Beiying.
Al día siguiente y, ya en Beiying, recuperamos asuntos pendientes que dejamos a la ida. Entre otros, la Ciudad Prohibida. Todo un descubrimiento.
El día siguiente lo agotamos en el mercado de la seda. Compras y más compras en un centro comercial inmenso. Se podía ver todo el proceso de la seda, desde la crisálida hasta la confección final. Muy instructivo, la verdad.
Siguiente día. Taxi al aeropuerto y en ocho horas aproximadamente, de Beiying a Moscú. De allí a Madrid. En el aeropuerto de Moscú, antes de coger el vuelo, se empieza a oir hablar más alto en las colas de embarque. Se nota que estamos de vuelta.
Otro vuelo de unas seis horas y llegada a Barajas.

Esperamos poder repetir una experiencia así en breve..............

jueves, 23 de abril de 2015

La primera rosa

Al llegar la primavera
salen flores en todos lados:
azul, amarillo, morado.
Ninguna a la otra espera.

Pero hay una especial flor
de diferentes colores,
con pinchos para los depredadores,
que identificamos con el amor.

La regalamos en bautizos,
comuniones
y todo tipo de celebraciones.

Más una cosa has de saber:
que la primera rosa
especial es.

Si la pretendes cortar,
a las demás vas a asustar.

No florecerán por miedo a que,
si muestran sus encantos,
sigan el camino que
tú les estás mostrando.

Respeta y admira su belleza,
huele su delicadeza,
y lxs dos estaréis ganando...

jueves, 16 de abril de 2015

La mochila

Una vida, o dos, o más... .
Muchas personas de por medio.
Millones de objetos, ocurrencias, sucedidos,
Y una mochila que lo alberga todo.
Una mochila que no tiene peso máximo.
Una mochila que puede con todo.
Imposible llegar a la cima. Demasiado peso, aún así.
Hay que soltar lastre.
No aferrarse al pasado, no vivir de las exiguas rentas,
porque hay ingentes cantidades de vivencias,
de personas, de situaciones que ya no caben.
En un rinconcito pequeño de nuestro cerebro,
hay una cavidad que la gente desconoce,
denominado: recuerdos.
Guardo ahí cuatro retazos de alegrías,
dos trozos de sinsabores,
y un gran pastel de felicidad.
Ya hay sitio de nuevo para lo que venga.
Ya dejé que lxs demás disfruten de lo que,
en cierto modo, fue mío, ahora de todxs.
Salud, camaradas

jueves, 9 de abril de 2015

Cu-cu

Cu-cu, cantaba el cuco,
con plumas brillantes
y ojos pintados,
cu-cu, aquí no hay truco,
aquí hay flores muy grandes
y verdes prados,
cu-cu, volaba y volaba,
por árboles, ramas,
y todo alcanzaba,
cu-cu, adiós al invierno,
al frío, la lluvia,
y también al viento,
cu-cu, hola primavera,
colores gigantes
de alguna manera,
cu-cu, cantaba el cuco,
cu-cu, aquí no hay truco.

lunes, 23 de febrero de 2015

H O Y

Lluvia de ideas,
sombras de sospecha,
vientos de cambio,
temores infundados,
pavor desmedido,
miedo escénico,
mentiras interesadas,
silencios opacos,
comentarios siniestros,
dudas razonables,
inocencia perdida,
.............................,
agua de borraja

domingo, 16 de noviembre de 2014

Modos y modas

Tiempo ha que llevo enfadado cada vez que voy a comprar ropa o calzado, cosa que no hago muy habitualmente, a decir verdad
Pongamos un ejemplo: voy a una zapatería y miro en el escaparate. Normalmente me encuentro dos o tres cristaleras y todos los zapatos que puedo observar ( de diferentes modelos, colores, estampados, tipos, etc...) son calzado de mujer. 
Después de echar una ojeada un poco mas exhaustiva, en un rinconcito, encuentro el calzado de caballero. Tres filas de los mismos zapatos de siempre, los que usaba mi padre ( porque ni mi padre se viste así a día de hoy), y con suerte, diez tipos distintos de zapatos. Ya sabemos de qué hablamos, los naúticos, los pisamierdas, los de punta de romper espinillas, y dos modelos más. De colores, ni hablamos. Negro y marrón. 
Pero, bueno, qué pasa??. Los hombres también gustamos de colores (aunque nuestra gama cromática sea más bien escueta, jeje), y no queremos vestirnos todos los días con los mismos modelos. 
Si hablamos de ropa, ejem, la cosa se multiplica. 
Para chico, jersey o sudadera de rayas (de diferentes colores, eso si),o sudadera lisa con gorro. 
Ya vale, gente. 
SE BUSCAN DISEÑADORES DE ROPA Y CALZADO MASCULINO. RAZON AQUÍ.
Muaksssssss

viernes, 11 de julio de 2014

La Gaza de Brujas

Israel en guerra con Palestina??
Parece mentira cuan cretina es la gente,
resulta verdad lo cerca que está la muerte,
esta clase política, qué es lo que siente?,
si lo único que hace es que miente,miente, miente,
me pregunto quién es el delincuente,
y quién el penitente,
y me respondo en presente,
en una zona que consideran caliente,
la franja de Gaza en oriente,
en la que todo el mundo es creyente,
y unos matan y otros se muestran resistentes,
genocidio de Israel a los de Gaza habitantes,
resistencia civil, dignidad, y adelante...........

lunes, 30 de junio de 2014

La pacha mama

En agricultura nos adiestran para cuidar la tierra,
y en medicina para mantener sano el organismo,
y, en ambos casos, hacemos mal las cosas.
En agricultura, cuando plantamos algo y aparecen las plagas, la agricultura convencional
nos ofrece todo tipo de herbicidas, pesticidas, fungicidas, etc..., para solventar el problema
y conseguir unos "buenos frutos". El precio ya lo sabemos: comernos todos esos químicos
que se le echan a la planta, que luego pasan a sus raíces y, en última instancia, a sus frutos.
Si, a sus frutos, esos que nos comemos, si.
En medicina, cuando nos encontramos enfermos (esas son nuestras plagas), la medicina
tradicional nos oferta todo tipo de antibióticos, antidepresivos, antiinflamatorios, anti.......todo.
Y el precio también lo sabemos: ingerimos todos esos químicos que se le echan al ser humanos,
que luego pasan a sus raíces (la sangre) y, en última instancia, a sus frutos.
Si, a sus frutos, esos hijxs que tenemos, si.
Existe un paralelismo brutal entre los dos casos. Tanto la tierra como el organismo humano,
tienen defensas de sobra para repeler esos ataques. Solo tenemos que mantener ambos o ambas
en buen estado de salud y no darles de comer artificialmente algo que, cuando les falte, no
sabrán generar por motu proprio.
Lo de siempre, atacar el problema de raíz y no quedarse en el síntoma.
Pues eso....., agroecología y vida sana..............

sábado, 14 de junio de 2014

LOS AUTOGNOMOS

De azul nos pintan,
azul pepero,
pero nosotrxs funcionamos con rojo,
con rojo de sangre,
con rojo de fuego,
con rojo de sangre y fuego,
mas no nos cambian,
de color o chaqueta,
como hacen ellos y ellas,
nos intentan grabar el color,
como si fuera un tatoo,
de esos de "amor de madre",
que tantas explicaciones precisan,
transcurridos los años.
Yo no quiero colores,
no quiero etiquetas,
detesto las imposiciones,
solo quiero ser yo,
sin color, sin olor,
con sudor, con amor.......

domingo, 20 de abril de 2014

qué pasa con lxs amigxs???

Eso digo yo: ¿qué pasa con lxs amigxs?.
Los/las (en adelante "las" para que no se me enfade nadie, .... o si) amigas son
esas personas con las cuales tenemos una relación de amistad más o menos
intensa o estrecha. No se cuál es la definición que da el diccionario de la RAE,
pero la verdad, no me interesa en absoluto saberla (máxime viendo la última
trayectoria de dicha entidad).
Algunas amigas nos acompañan a lo largo de nuestras vidas, otras una pequeña
 parte y las demás, un breve lapso de tiempo.
Y, ¿a quiénes consideramos nuestras amigas?. Buena pregunta.
Para algunas personas todo lo que se mueve a su alrededor son amigas. Está
bien, no lo voy a censurar. El amor todo lo envuelve, pero pienso que un golpe
de realidad de vez en cuando nos suele hacer pisar tierra firme.
Otras personas desconfían de "todo lo que se mueve a su alrededor". No ven
amigas ni levantando piedras buscándolas debajo. Un horror. Normalmente
gente amargada o que viene de experiencias no superadas. Todas somos
posibles enemigas sentimentales, rivales laborales o émulas sociales.
Seguro que ya ha habido quién haga un estudio al respecto y bastante más
completo. A mi lo que de verdad me interesa es resaltar a los/las amigos/as
en su labor social. Esas a las que consideramos verdaderas amigas porque
hemos compartido situaciones complicadas, porque nos hemos reido juntas,
porque hemos hecho planes, los hemos deshecho, y los hemos vuelto a hacer.
Esas que nos han visto llorar, que nos han apoyado cuando nos ha faltado
alguien cercano, que han visto crecer nuestrxs hijxs.
Están ahí, más o menos frecuentemente en nuestras vidas. Ahí están bien, pensamos.
Más nos cuesta demostrarles que queremos que sigan ahí.
Y entonces digo yo: ¿qué pasa con lxs amigxs?
Pues tomad homenaje (el que se considere mi amigo/a, jejejeje), y el que no,
también

miércoles, 5 de marzo de 2014

DE LA PERESTROIKA A LA TROIKA........

La palabra "perestroika" es rusa y significa "reorganización". Se utilizó para describir el movimiento que el presidente soviético Mijail Gorbachov desarrolló en el año 1985 para provocar un acercamiento de la extinta URSS al mundo occidental. También pretendía poner punto y final a una época de constante enfrentamiento latente denominada como Guerra Fría.
La palabra "troika" también es rusa y se usa para nombrar al trineo tirado por tres caballos. En principio, la "troika" son los tres caballos pero, por extensión, se llama así al conjunto formado por el trineo y las bestias.
El uso metafórico de esta palabra, inventado por periodistas occidentales, apareció por primera vez durante la segunda guerra mundial en una noticia acerca de la reunión celebrada por Roosvelt, Stalin y Churchill en Teherán (1943). En la actualidad se usa para referirse a los tres países que, por turno rotatorio, representan a la Comunidad Europea ( a día de hoy: Fondo Monetario Internacional, Banco Central Europeo y Comisión Económica Europea).

Dos palabras rusas ¡qué curioso!, para definir dos cosas tan antagónicas.
De un movimiento de reorganización, acercamiento, cese de hostilidades, etc..., a otro de control, sometimiento, deuda perpetua y amortización infinita. O sea, la hipoteca de nuestro futuro y el de las generaciones venideras.

Sólo nos falta saber quién hace de trineo, porque las bestias son bastante reconocibles...

T R O I K A,      G  O       H  O  M  E!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!

martes, 25 de febrero de 2014

Slow life


Todos los dias nos levantamos con la imperiosa necesidad de concluir en ese mismo día, siete u ocho acciones que no pueden esperar al siguiente. Siete u ocho cosas que nos van a atormentar desde que nos levantemos hasta que nos acostemos y, además, cuando llegue esa hora, nos daremos cuenta de que no hemos conseguido acabar más que la mitad de ellas.
Yo intento desde hace largo tiempo desembarazarme de esa engorrosa mochila. Analizo todas las necesidades del día, priorizo cuál o cuáles de ellas son imposibles de retrasar, y me dedico a ellas. Aún así, cuando acabe el día, igual no he conseguido terminar esas dos o tres que me he propuesto.
No pasa nada, no pasa nada.
Si es que no las he podido hacer ese día, no pasa nada. Ya se harán al día siguiente o al otro, o al otro.
Mucha gente con la que hablo me comenta que no se pueden relativizar tanto las cosas, que hay cosas que no pueden esperar al día siguiente, que hay que llevar a los niños al colegio, ir a buscarlos, preparar la comida, hacer las compras, etc.... .
Muy bien. Yo me planteo y les planteo a estas personas lo siguiente: si por un desgraciado avatar de la vida, sufres un accidente y tienes que estar hospitalizado durante un tiempo, quién hace todo eso que sólo tú podías hacer. Pues te arreglarás de mala manera, llamando amigos o amigas, familiares, dejando los niños en el comedor del colegio, encargándole a alguien que te vaya a hacer las compras, yo que sé, pero conseguirás que se solucionen las cosas porque NO PUEDEN ESPERAR.
Y tú, seguirás en el hospital, martirizándote porque te están haciendo las cosas en vez de hacerlas tú mismo y deseando sanar para recuperar el tiempo que estás perdiendo.
Otra opción es asumir lo que hay, pensar cómo solucionarás las cosas, no autoflagelarse y avanzar.
Tú eliges

martes, 4 de febrero de 2014

Oh, my God!!!

Hermanos y hermanas, con la iglesia hemos topado,
con la iglesia, sus curas, sus cardenales,
sus catedrales, bancos, hasta algún jurado
propiedades de todo tipo y grandes arsenales.
Amedrentados nos tuvieron años mil,
acojonados que diría aquel, a cada uno y una cada,
con miedo de ir a la hoguera, o al garrote vil,
o a la horca por pensar distinto y no ser servil,
siempre ellos, porque en realidad ellas nunca han pintado nada.
Brujería, herejía y no se cuántas burradas más aducían,
controlaban y controlan estados, países, zonas geográficas enteras,
hasta un país tienen con su banco propio y sus reglas de juego ciegas,
sin consultar a nadie, por motu proprio, sin internas refriegas,
todo por Dios y la supuesta patria mía, mía, mía.
Siempre al lado del poder,
siempre queriendo imponer,
nunca a la población satisfacer,
sólo joder, joder y joder.

jueves, 26 de diciembre de 2013

El solsticio de invierno

Ahora que estamos en estas fechas tan señaladas.....,
en plena época de celebraciones.......,
inmersos en una vorágine consumista.......,
ahítos de tanto comer.......,
saciados de tanto beber.....,
hastiados de tanto protocolo familiar.....,
cansados de culpas y disculpas....,
brindemos por el solsticio de invierno,
o por el equinocio de verano,
pero obviemos esta farándula de fiesta,
y a los que nos intentan manejar,
QUE LES DEN.....................

martes, 12 de noviembre de 2013

La niña de la niebla


Laura vivía en una aldea apartada del mundanal ruido. Su padre era pastor y ella se había críado entre cabras, un caballo, varias gallinas y, alrededor, una cantidad de verdor díficil de cuantificar.
Por las mañanas, se levantaba temprano un día si y otro no, para ordeñar las cabras. Luego preparaba una taza de café caliente para ella y su padre acompañada de una rebanada de pan tostado al fuego con queso, aceite y aguacate. Más tarde se aseaba un poco y tras media hora de bajada por el monte, llegaba al pueblo donde estudiaba segundo de E.S.O. Comía en el comedor del colegio y por la tarde regresaba a su casa donde le esperaban las cabras, el caballo, las gallinas y todos los árboles del mundo juntos, además de su padre, claro.
Ella y el padre se alternaban para hacer las tareas domésticas, ordeñar las cabras, etc... .
Las duchas eran casi siempre con agua fría, salvo algún sábado o domingo que, con más tiempo, calentaban unos barreños de agua en el fuego. Ese, era un día especial. El vaho que desprendía el agua caliente no tenía nada que ver con el que se formaba por efecto del frío, no.
Después de la ducha caliente, se vestían con sus mejores ropas, se sentaban en unas piedras que hacían las veces de banco y observaban. Observaban la quietud de la naturaleza, su silencio, su porte agreste, natural.
De vez en cuando, divisiban una cabra suya bastante alejada en busca de los brotes más verdes allá en las alturas. Un silbido característico solía ser suficiente para que volviera al redil.

Laura guardaba absoluto silencio acerca de lo que le venía pasando desde hacia dos semanas cuando volvía del colegio. Quince días atrás, subía a su casa por el monte con su mochila cargada de libros y, de repente, una figura de mujer emergía de entre las nubes bajas para mostrarse a ella. Era una cara nítida, como transparente, de una mujer de unos treinta y tantos años que la miraba a ella. No decía nada. Ni siquiera hacía intención de decir nada. Solo la observaba. Permanecía allí unos minutos y desparecía tal cual había aparecido. No transmitía miedo, ni desasosiego, ni nada por el estilo. Solo paz. Su mirada era paz.

El padre de Laura bajaba al pueblo una vez por semana para vender la leche que ordeñaba de las cabras, los huevos que le sobraban de las gallinas y los quesos que elaboraba con tan rica leche. Solía ser los jueves. Y, ese día, Carmelo, que así se llamaba, después de hacer sus transacciones, expandir sus redes sociales por el pueblo y tomar unos chatos de vino, pasaba a recoger a Laura para subir juntos a casa.

Un mes más tarde, uno de esos jueves, Laura y su padre volvían del pueblo tranquilamente cuando esa imagen nubosa se les apareció. No hubo nada nuevo respecto a las veces anteriores, salvo que esta vez Laura no estaba sola.
Carmelo se quedó atónito. No pronunció palabra alguna hasta llegar a la casa.
Laura no quería ni preguntar. Percibió en su padre una reacción que le asustó. Su padre conocía esa imagen, esa cara, esa persona o lo que fuese.

Ese sábado, después de la ducha caliente, preguntó a su padre por lo sucedido dos días antes.
Carmelo se tomó su tiempo. Respiró hondo, miró fijamente a los ojos de Laura y le dijo:
- hacía muchos años, demasiados años que no volvía a ver esa imagen. A mi se me estuvo apareciendo durante largo tiempo aunque la verdad, ya casi no me acordaba de sus rasgos.
- Pero, quién es?. La conoces?
- Claro que la conocía. Se llamaba Andrea y era tu hermana, tu hermana mayor.
  Tu madre se marchó poco después de lo de Andrea. No pudo superarlo.
- Pero, qué le pasó?, qué fue de ella?
- Un día bajando al colegio, se cayó en una sima y no pudimos encontrarla hasta una semana después. Demasiado tarde. Estaba deshidratada, hizo mucho calor y el lugar era tan inaccesible que, tras encontrarla, tardaron un día y medio en conseguir rescatar el cuerpo inerte. Estaba toda magullada por la caída y la expresión de su cara era exactamente esa, la que hemos visto en la subida del otro día: nada de sufrimiento, nada de fatalidad, solo paz.

Laura no sabía qué decir. Los ojos de su padre amagaban con derramar alguna lágrima.
De pronto, añadió:
- Yo pensaba que se me aparecía para protegerme. O para culparme, yo que se. Lo único que se es que yo no me sentía mal cuando la veía, todo lo contrario.
En cambio, hoy...., ha sido como una despedida, como un adiós sentido en el que me quería decir que estuviera tranquilo, que lo que le ocurrió a ella no fue culpa mia, no fue culpa de nadie. En realidad me quería decir que ella estaba ahí, después de los años, envejeciendo como nosotros, solamente para cuidar de ti, para acompañarte en tu viaje diario al colegio.
Ciertamente, te está protegiendo y tu debías saberlo. Por eso se te aparece a menudo.
Hay muchas veces que no entendemos las cosas o no queremos entenderlas porque, simplemente, no estamos preparados.
- Entonces.....
-Entonces, nada. Ella sigue aquí con nosotros y tu acabas de conocer a tu hermana protectora. Disfrútala.

Laura se levantó, cogió unas piedras medianas del suelo y comenzó a lanzarlas al aire diciendo:
. Cógelas, Andrea. Algunas llevan caritas, otras sonrisas y las demás un trozo de niebla. Júntalas y construye una montaña tan alta que nadie pueda llegar a su cima. Haz allí tu casa y espérame con una taza de café caliente y una rebanada de pan tostado con aceite, aguacate y queso.........

martes, 5 de noviembre de 2013

Calaveras y zombis

Gibraltar, español.
Accidente de tren en Galicia.
La ley Parot.
Siria.
Los Ere en Andalucía.
El movimiento Femen en el Congreso.

Todo esto y mucho más nos ha dejado el verano.
Lo lamentable es que ese "mucho más",
quedó solapado, escondido tras el telón,
entre bambalinas, pasando despercibido.
Televisiones, radios (no todas),
periódicos, etc.., se hacen eco de bagatelas
sin sentido ni recorrido, pero consiguen
que sean el trending topic a base de
repetirnóslas una y otra vez hasta que nos
creemos que son verdad, hasta que, hastiados,
olvidamos lo que de verdad importa:
la gente que siguen deshauciando,
la separación entre el primer y segundo mundo,
las pateras llenas de cadáveres y sueños,
el hambre, las penurias,
la pérdida constante de derechos sociales,
la brecha cada día más grande entre ricos y pobres,
el acomodamiento de la burguesía de nuestros días, que no es otra que la política,
la interrelación incestuosa entre empresarios, políticos, jueces.....

sábado, 26 de octubre de 2013

Finca particular

“Finca particular”, rezaba el cartel. “Se vende o alquila. Razón aquí”.
A continuación, aparecía un número de teléfono de nueve dígitos.
Sonia miró el cartel sin mucho afán y continuó camino abajo hasta su casa.
Era una vieja y destartalada mansión a pie de carretera. Pagaba una exigua renta
 por ella ya que el dueño emigró hace años y no se preocupaba de las
subidas anuales, las actualizaciones y toda esa burocracia. La vieja amistad
que existió entre ellos contribuía a estos olvidos.
El caso es que Sonia no conseguía quitarse de la cabeza ese roñoso cartel a
pesar de haber pasado por delante de él infinidad de veces. Era como si hoy
el cartel hubiera adquirido un brillo inusual aun a costa de su propio óxido.
Cocinó algo rápido, pasó por el baño y se acostó pronto.
Al día siguiente, Sonia salió de su casa y se dirigió a casa de unos amigos
que se dedicaban a elaborar cestos de mimbre y cosas por el estilo.
Llevaba consigo hogazas de pan recién hecho, unos dulces caseros de coco
y media docena de yogures artesanos. Después del rutinario saludo,
pasaron dentro de la casa y compartieron charla y café.
A pesar de estar bien entrado el invierno, la temperatura exterior rondaba
los quince grados. Ese año la nieve se estaba haciendo de rogar. La huerta
todavía lucía espléndida.
Las conversaciones giraron alrededor de la actualidad económica, las
huelgas y el hambre en el mundo. Tres cafés y dos cigarros más tarde
decidieron que era hora de dejarlo. Intercambiaron género y se despidieron.

El marido de Sonia, Ernesto, esperaba en el garaje de la casa arreglando
unas cuantas tablas que no habían envejecido bien. Por el techo del garaje
se entreveía el primer piso. Demasiado riesgo.
Cuando Sonia regresó, Ernesto ya había terminado y se estaba duchando
 con agua fría. Tenía la costumbre de ducharse siempre con agua fría,
 ya fuera verano o invierno. Sonia subió las escaleras de la casa en
dirección a la habitación. Necesitaba descalzarse.
Pronto coincidieron los dos en el salón. Sonia le contó a Ernesto lo que le
había sucedido el día anterior con el cartel de la finca de arriba. De hecho,
no podía dejar de pensar en esa finca que conocía de memoria ya que su
padre fue muy amigo del dueño y pasaban muchas tardes sentados en la
hierba viendo atardecer y tomando un trago de vino. Ella, solo unas pocas
veces. Las suficientes. Varios árboles, entre ellos algunos cipreses y un
tronco seco a la entrada se habían grabado a fuego en su mente.

Ahora, lo del cartel, era otra cosa. Desde que murió su padre ya habían
transcurrido casi diez años. El dueño de la finca falleció un año más tarde
que el padre de Sonia. Desde entonces, esa finca tenía el mismo cartel
colgado y Sonia apenas lo había leído en un par de ocasiones. Esta vez era
otra cosa, sí.
Ernesto le dijo que no se obsesionara pero, ya nada podía pararla. Quería
comprar la finca para hacerse una casita con unos sudados ahorros e
intentar tener un bebé.
Un día más tarde, Sonia descolgó el teléfono de góndola y marcó uno a uno
todos los números. Una voz aflautada desde el otro lado del hilo telefónico
le penetró el tímpano. Separó el auricular de su oreja y se dispuso a
preguntar. No hubo acuerdo.

Diez años más tarde, Sonia y Ernesto proseguían con su vida en la mansión.
Habían preparado un trozo de terreno en la parte trasera y cultivaban
lechugas, tomates y alguna que otra verdura. El mejor brote que había
salido se llamaba Candela y tenía ocho años y pico. Alguna arruga suelta en
el rostro de Sonia y un mechón de pelo cano en la cabeza de Ernesto eran
todos los vestigios del paso del tiempo. Y Candela corriendo de un lado para
otro sin parar, por supuesto.
Poco tiempo después, la finca de arriba fue expropiada por el ayuntamiento.
Necesitaban espacio para construir un cementerio más grande y más cerca
del pueblo. El fallecimiento del último dueño de la finca y la disputa legal
entre los tres hijos herederos facilitó el acuerdo. Se iniciaron los trabajos de
acondicionamiento del terreno y un año más tarde se inauguró. Viejos
huesos residentes del otro cementerio, personalidades municipales varias y
gran parte de los vecinos acudieron a tal evento.

Candela soplaba las velas de su trigésimo cuarto cumpleaños. Cuatro
amigos brindaban acompasadamente haciendo tintinear sus copas al
chocarlas en honor a la homenajeada. Silbidos y aplausos
antecedieron a las consabidas felicitaciones.
Vivía en un piso de unos sesenta metros cuadrados en frente de la plaza del
pueblo. Desde la terraza se veía el ayuntamiento, la iglesia y una gran
extensión de plantaciones hasta donde se perdía la vista. A lo lejos, el
cementerio y su querida vieja mansión.
Sin siquiera despedirse, como si de un arrebato vital se tratara, salió del
piso, cogió la bicicleta y se dirigió hacia allí. Cuando se estaba acercando,
tuvo dudas. A punto estuvo de dar la vuelta, pero finalmente alcanzó la
última curva de la carretera. Se apeó de la bicicleta y continuó andando.
Ese año la primera nevada se había adelantado y las temperaturas eran
bastante gélidas. El pasamontañas que le resguardaba la cara del frío
empezó a llenarse de escarcha. Se paró delante de la entrada del
cementerio. Una papelera, un banco nevado y el viejo tronco seco
flanqueaban la entrada.
Un sonido chirriante acompañó la apertura de la verja. Caminó unos treinta
pasos y se detuvo. Delante de ella se podían observar dos lápidas con las
siguientes inscripciones: Sonia Ruiz Luengo y Ernesto Castrillo Pulido.
Descansen en paz.
Candela se soltó un broche que llevaba en la solapa y lo depositó en medio
de las dos tumbas. En letra minúscula se podía leer: “SOÑAR ES GRATIS”.
Sonrió, dio media vuelta,  levantó la bicicleta del suelo, sacudió la nieve y
volvió al pueblo.
Ese cementerio era una finca particular, muy particular… .

viernes, 4 de octubre de 2013

Des-humanización

Nuestro ilustre amigo "Cristóbal Colón" se fue a intentar hacer la ruta de la seda a las Indias por un recorrido más corto y amigable y se topó con un pedazo de tierra inmensa. Esa masa informe y alargada acabó por conocerse como las Américas. Allí, vivían personas. Personas que creían en sí mismas, en el sol, en el cielo, en la tierra, en el fuego. C.C. y sus acólitos, los doblegaron, torturaron, mataron. Todo ello, bajo la bandera de la evangelización y un altruísta sentimiento de educación y conocimiento unívoco.
A día de hoy, poco han cambiado las cosas. Siguen colonizándonos a diario en la prensa, en la televisión, en los famosos mass-media. Pro-sigue la evangelización, el adoctrinamiento, la represión, el sometimiento. Per-siguen metas para nosotros y nosotras que no hemos consensuado con nadie. Con-siguen sus objetivos por aburrimiento, logrando que mostremos una apatía insana hacia todos los acontecimientos que suceden a diario. Incluso, cuando esos sucesos acarrean pérdidas humanas.
  El día que nos demos cuenta que lo último que se debe perder en la condición humana es, precisamente eso, la humanización hacia todo lo que ocurre a nuestro alrededor, habremos avanzado mucho.
El día que consideremos a todas las personas, personas, habremos evolucionado un poco más.
El día que descubramos que en la interacción con los demás, se aprende mucho más de lo que se enseña, habremos prosperado algo.
Suerte humanidad!!!!!!

lunes, 30 de septiembre de 2013

T O R C I D Í A S


Hay días y días,
como las noches,
algunos reglamentarios,
otros intrascendentes,
unos de sonrisa perenne,
y los menos, gracias que es asi,
torcidos, retorcidos.
Intento, siempre que es posible,
reciclarlos, darles la vuelta,
convertir los gruñidos en risas,
la mala onda en buen aroma,
las quejas en promesas,
y los gritos en susurros.

Un día tiene veinticuatro horas,
o eso dicen,
y van: tic, tac, tic, tac,
sonando como las teclas en un piano,
blanco sobre negro,
redonda sobre corchea,
Y, así, pasa un día,
y comienza otro, diferente,
nuevo, fresco.

Hola, nuevo día!!!!!

sábado, 14 de septiembre de 2013

Un sensor extraño

Mi madre siempre dormía con la puerta de la habitación abierta. Yo tendría unos veinte años y recuerdo que cada noche que salía de fiesta con mis amigos y amigas, al volver, tenía la costumbre de entrar en casa intentando hacer el menor ruído posible en la intención de que mi madre no se despertara y me interrogara acerca de lo que había bebido y, sobre todo, cuánta cantidad.
Las veces que se despertaba ( se desvelaba con el zumbido de una mosca, o eso decía ) y se levantaba con la excusa de ir al baño o a beber agua, yo intentaba contestarle con monosílabos si la ingesta había sido larga, y con el pretexto del cansancio, enfilar cuanto antes hacia mi habitación para evitar monsergas. Ella, claro está, no se desvelaba con el zumbido de una mosca, no. Lo que pasaba es que dormía con un ojo abierto y otro cerrado mirando el reloj constantemente y elucubrando sobre qué estaría haciendo yo a esas intempestivas horas de la noche en la calle cuando lo que debía era estar yaciendo en mi cama y descansando.
El caso es que las raras veces que mi madre no emitía sonido alguno a mi llegada, yo, como si de un macabro juego se tratara, me acercaba sigiloso hasta su cama y la observaba durmiendo, bufando algunas veces y roncando incluso las menos. En cuestión de segundos, como si sintiera mi presencia, mi aliento, mi mirada, abría un ojo lentamente y, con voz ronca, me preguntaba qué hora era, etc... .
Pues bien, esa situación, a modo de "deja vu", se me ha presentado multitud de veces a lo largo de mi vida. Por hache o por be, soy una persona que gusta de la observación del otro, de la escucha de las conversaciones de mi alrededor, pero no de un modo voyerista, sino escrutador y creativo. Cuántas veces he observado a una pareja, un personaje extraño, una situación pintoresca desde un rincón y, de repente, sin razón aparente, sin sonido alguno que propiciara esa reacción, esa pareja, ese personaje extraño, etc, han dado un giro brusco de ciento ochenta grados y han fijado su vista en mi, no en el cuadro de detrás de mi, no en un paisaje lejano que hacía las veces de fondo de pantalla a mi persona. Se han girado y me han mirado a mi, como preguntándose por qué les observaba, sin recelo, sin malicia, pero interrogantes ante mi silenciosa mirada. Quién no ha comentado alguna vez lo del ojo en la nuca?
¿No os ha pasado algo parecido a vosotr@s alguna vez?. Seguro que si.